Todo comienza en 1977, cuando Alfredo Hoyos Mazuera y Liliana Restrepo Arenas inauguraron en la ciudad de Pereira la primera pizzería llamada FRISBY, causando sensación en los ciudadanos. A los pocos días comenzaron a buscar nuevos productos para ofrecer, y así llega el pollo apanado como una opción en el menú. Esta es la primera vez que en Colombia se encuentra el pollo en una preparación apanada. Este se convirtió en el producto más pedido por los clientes y en el icono de ventas de la cadena. En el año 1978 se inicia la apertura de nuevos puntos en diferentes ciudades del Eje Cafetero debido a su cercanía con la ciudad de origen. En el año 1987 los primeros locales en Bogotá y en el año 1990 en Medellín.

Actualmente Frisby cuenta con más de 200 puntos de venta en 50 cabeceras municipales, siendo así una de las cadenas con mayor cobertura en el territorio nacional. FRISBY cuenta con 3,500 colaboradores que se encargan de mantener en cada entrega las premisas de sabor, servicio y calidad. El sabor de Frisby ha posicionado a la compañía como la cadena número uno de pollo apanado del país porque todos sabemos que…

Expertos en

Los buñuelos suelen ser muy representativos del mes de diciembre y la navidad, sin embargo, los puedes encontrar en cualquier cafetería o mesa de fritos durante todos los meses del año.

Este emblemático bocadillo de la cultura gastronómica colombiana es el resultado de un largo proceso de transculturización. La receta del buñuelo de maíz provino de los españoles, quienes lo apropiaron de los árabes que ocuparon la Península Ibérica durante ocho siglos. Su masa americana y la fritura heredada de Africa son un ejemplo contundente de nuestro mestizaje culinario. La del buñuelo costeño es la versión local de los akara o akkra, muy populares en Nigeria y el Golfo de Benín. Sus ingredientes, así como la técnica de preparación, fueron importados de manera idéntica a través de las manos de cocineras africanas.

Desde la colonia, el buñuelo es un bocado tan nuestro como la empanada, a ambos supimos aportarle nuestra identidad de una manera tan poderosa que hoy son parte esencial de la cocina tradicional colombiana.

 Una experiencia que se disfruta desde el amasado, y que al probarlo, resulta un balance de sabores perfecto que podemos disfrutar en el desayuno, en el descanso de un día agitado o la cena de una noche fría, cuando lo acompañamos con un chocolate o una aguapanela bien caliente.

El buñuelo colombiano, un representante gastronómico de nuestra cultura, que así como nosotros, está lleno de sabrosura.

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